Tobramicina y dexametasona en colirio: para qué sirve y cómo usarlo

Qué es el colirio de tobramicina con dexametasona y cómo actúa
El colirio de tobramicina y dexametasona es una suspensión oftálmica con dos sustancias activas de acción complementaria. Cada mililitro de la formulación de referencia contiene 3 mg de tobramicina y 1 mg de dexametasona, aunque pueden existir variaciones según el fabricante y el país de comercialización.
La tobramicina: componente antibiótico
La tobramicina es un antibiótico de la familia de los aminoglucósidos. En términos sencillos, actúa interfiriendo en la producción de proteínas que las bacterias necesitan para sobrevivir, lo que las destruye o impide su reproducción. Tiene actividad frente a numerosas bacterias gramnegativas y algunas grampositivas, lo que la convierte en una opción habitual en infecciones oculares superficiales. Una implicación práctica importante: al ser un antibiótico, solo es eficaz frente a bacterias y no actúa sobre virus, hongos ni parásitos.
La dexametasona: componente antiinflamatorio
La dexametasona es un corticosteroide de potencia elevada. Su función en este colirio es reducir la respuesta inflamatoria del segmento anterior del ojo: disminuye el enrojecimiento, el edema y la irritación asociados a procesos inflamatorios oculares. Al combinarse con la tobramicina, permite abordar simultáneamente la inflamación y la infección, o proteger el ojo frente a una posible sobreinfección bacteriana durante un proceso inflamatorio.
Indicaciones: cuándo se prescribe este colirio
Según la ficha técnica autorizada por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), este colirio está indicado en adultos, adolescentes y niños a partir de 2 años en dos escenarios principales.
- Procesos inflamatorios del segmento anterior del ojo que responden al tratamiento con corticosteroides, cuando existe simultáneamente una infección bacteriana superficial causada por microorganismos sensibles a la tobramicina, o cuando hay riesgo de que dicha infección aparezca.
- Prevención y tratamiento de la inflamación ocular, así como prevención de infecciones, en el contexto de cirugía de cataratas.
En la práctica clínica, esto puede incluir conjuntivitis bacteriana con componente inflamatorio marcado, blefaroconjuntivitis o determinados procesos postoperatorios. La decisión de prescribir este medicamento corresponde siempre al médico, que valorará si la combinación es adecuada para cada caso. La respuesta puede variar de un individuo a otro, y no todas las infecciones o inflamaciones oculares requieren esta combinación.
Posología y modo de administración
La posología exacta debe indicarla el médico prescriptor, ya que varía según la gravedad del proceso y la edad del paciente. Con carácter general, la ficha técnica describe pautas que oscilan entre una gota cada cuatro o seis horas en procesos moderados, y una gota cada una o dos horas en las fases iniciales de cuadros más intensos, reduciéndose la frecuencia a medida que mejora la situación clínica. No deben modificarse ni la dosis ni la duración del tratamiento sin consultar al médico.
- Lávese bien las manos con agua y jabón antes de manipular el frasco.
- Agite el frasco antes de cada uso, ya que se trata de una suspensión que puede sedimentar.
- Incline la cabeza hacia atrás y tire suavemente del párpado inferior con un dedo para crear un pequeño saco conjuntival.
- Instile una sola gota en ese saco sin que la punta del cuentagotas toque el ojo, los párpados ni ninguna otra superficie.
- Cierre el ojo suavemente durante uno o dos minutos. Si lo desea, puede presionar con suavidad el lagrimal (ángulo interno del ojo) para reducir la absorción sistémica.
- Si utiliza otros colirios o pomadas oftálmicas, espere al menos cinco minutos entre cada medicamento. Las pomadas deben aplicarse siempre en último lugar.
- Si una gota cae fuera del ojo, repita la instilación.
Contraindicaciones y precauciones importantes
Antes de usar este colirio, es fundamental que el médico conozca el historial clínico completo del paciente. Hay situaciones en las que su uso está contraindicado o requiere una valoración especialmente cuidadosa.
- Hipersensibilidad conocida a la tobramicina, a la dexametasona, a otros aminoglucósidos o a cualquiera de los excipientes del preparado, entre ellos el cloruro de benzalconio.
- Infecciones oculares de origen viral, como la queratitis epitelial por herpes simple, ya que los corticosteroides pueden agravar estas infecciones.
- Infecciones oculares por hongos o por micobacterias.
- Úlceras corneales activas no tratadas: la dexametasona puede retrasar la cicatrización e incluso empeorar la lesión.
- Glaucoma no controlado o hipertensión ocular, dado que los corticosteroides tópicos pueden elevar la presión intraocular.
El uso prolongado de corticosteroides oftálmicos puede provocar hipertensión ocular, glaucoma con daño en el nervio óptico o formación de cataratas subcapsulares. Por este motivo, en tratamientos que se extiendan más de unos pocos días, el médico suele indicar controles periódicos de la presión intraocular. Según la ficha técnica, este riesgo puede ser mayor en niños menores de seis años.
También se recomienda precaución en pacientes con trastornos neuromusculares como miastenia grave o enfermedad de Parkinson, ya que los aminoglucósidos pueden interferir en la función neuromuscular. En cuanto al embarazo y la lactancia, el médico debe valorar individualmente el balance beneficio-riesgo. Informe siempre a su médico o farmacéutico de todos los medicamentos que esté usando, incluidos los de venta libre y los suplementos.
Posibles efectos secundarios
Como cualquier medicamento, este colirio puede producir efectos adversos, aunque no todas las personas los experimentan. La mayoría de los efectos descritos son locales y de intensidad leve o moderada.
- Molestias oculares transitorias tras la instilación: escozor, picor o sensación de cuerpo extraño.
- Enrojecimiento ocular o lagrimeo.
- Visión borrosa temporal justo después de aplicar el colirio, que suele resolverse en pocos minutos.
- Reacciones de hipersensibilidad local, como dermatitis de contacto en los párpados.
- Con el uso prolongado: elevación de la presión intraocular, opacidad del cristalino o mayor susceptibilidad a infecciones secundarias por hongos o bacterias resistentes.
- En raras ocasiones, la absorción sistémica del corticosteroide puede producir efectos generales, especialmente con tratamientos de larga duración o en niños pequeños.